domingo, abril 16, 2006

El nombre de la rosa


Niñas y niños, el viernes por la noche me invitaron a una fiesta que estaba organizada por un grupo de estudio de Ciencias Jurídicas de la Universidad - Mucho pijo estirado, mucha niña tonta, mucha conversación trascendental con vaso de wisky en la mano entre los hombres y mucha opinión sobre cremitas, lápiz de labios y rimmell entre las mujeres - un bodrio, vamos. La fiesta era en un séptimo piso y, ante el aburrimiento, no tarde en exiliarme en la cocina. Aunque no sé si la razón fue el aburrimiento o el miedo lógico a que se me pegara algo.

En la mesa de la cocina había una revista del Círculo de Lectores y me puse a hojearla. No creo que pasaran diez minutos cuando dos chicas entraron cabizbajas hablando de la "fiesta". Por la situación de la mesa no repararon en mi. Su conversación dejaba bastante claro que no era el único que me aburría. Finalmente una de ellas se dio cuenta de mi presencia y en vista de que se habían explayado poniendo verdes a este y aquella se quedaron con cara de circunstancias y, aunque a mi la situación me parecía muy divertida, estaba claro que las dos se sentían muy incómodas por haber dicho todo aquello delante de un extraño. - A mi también me parece una mierda de fiesta.- dije con una sonrisa de complicidad y en voz baja. Las dos sonrieron. Comenzamos a hablar de a que nos dedicábamos y terminamos haciendo una guerra de chistes.

Antes de darnos cuenta alrededor de la mesa de la cocina habían doce personas que intercambiaban chistes, conversaban y se reían a carcajadas. En total habían unas veinte personas en la "fiesta" y, de repente, quedó claro quienes habían ido a divertirse y quienes a que se les viera. Estos últimos se quedaron en el salón en sitios estratégicos donde la luz hiciera patente su presencia, sus peinados impolutos y sus caros trajes. No sé exactamente en que momento las botellas comenzaron a trasladarse al pollo de la cocina, total, la mayoría estábamos allí. De vez en cuando una de aquellas efigies del salón se acercaba a llenar un vaso y desaparecía de nuevo por el pasillo, para no perder su hueco de mueble. Al principio me daba cuenta de que cuando entraban muchos les prestaban atención. Avanzada la velada pasaban inadvertidos.

- ¿Por qué no nos vamos todos al salón? Esto es algo pequeño.- dijo la anfitriona. Cuarenta y un años, abogada de renombre, firme candidata a la adjudicatura en la Audiencia Privincial, corte y peinado de 120 Euros, traje de Valentino, lentillas de color azul y voz persuasiva. Se hizo un silencio que rompió Miguel, él que realmente me había invitado a la fiesta, con un chiste sobre abogados. En medio de la carcajada general la anfitriona se esfumó.

A cosa de la una de la mañana se empezaron a hacer planes para el resto de la madrugada. Yo no entré demasiado. Me dediqué a hablar con la chica que estaba sentada a mi lado - Era una de aquellas dos pioneras que comenzaron a colonizar la cocina. Menos dicharachera que su compañera e incluso menos vistosa. Lo que no impedía que me pareciera muy atractiva. Siempre me han gustado las mujeres con el pelo rapado, aunque, por desgracia, es un tipo de corte que parece hacer furor entre chicas de inclinación lésbica. Por suerte no era el caso. A lo largo de la noche ella fue haciendo movimientos estratégicos alrededor de la mesa hasta que logró sentarse a mi lado. Llevaba un pantalón vaquero ajustado, una camiseta blanca de tiros con unas florecitas en el abdomen y calzaba unos tremendos ojos color marrón claro, casi del color de la miel. Movía las manos al hablar, con unas uñas pulcramente recortadas. - ¿Cuánto tiempo estuviste viviendo en Italia?- Fue un tiro al azar, pero di en el blanco. - ¿Cómo sabes que he vivido en Italia?- No contesté, sólo sonreí.

Se optó por ir a un pub del extrarradio, lo suficientemente apartado como para que la policía no diera la espantada a las tres. Y salimos en procesión despidiéndonos con movimientos de mano de los percheros del salón. Había dos ascensores, y la mayoría decidió usar las escaleras. Ella y yo esperamos. Ya en el ascensor se hizo un incómodo silencio. "Que demonios, ¿Qué es lo peor que puede pasar?", y comencé a buscar el botón de stop. ? No tiene, yo también lo estaba buscando.- dijo adivinando mis pensamientos. ? Entonces aprovechemos los cinco pisos que quedan.- fue un magreo breve, urgente, de establecimiento de intenciones. Olía a jabón Magno.

A casi las seis de la mañana sólo quedábamos tres parejas y decidimos terminar la juerga en mi casa...

INCISO - No os subáis jamás en un coche en el que el conductor haya bebido y, por ende, no os ofrezcáis a llevar a nadie estando bajo los efectos del alcohol. No seáis imbéciles.

... y después de una pequeña discusión sobre el sistema de transporte que íbamos a usar, una llamada al amigo Charlie, taxista vietnamita que trabaja durante toda la noche, subimos a su taxi furgoneta.

A la una y media de la tarde me levanté, preparé café en abundancia, tostadas, huevos revueltos, una jarra de agua con hielo acompañada de un paquete de Alcaselser y otro de aspirinas. No desperté a nadie, sólo dejé una bandeja en el salón, donde por cierto había cuatro cuerpos desnudos muy apretados unos contra otros en el sofá cama - amén de varios envoltorios de preservativo regados por el suelo.

En el dormitorio ella ya estaba despierta y recibió la taza de café y las tostadas con un "Holaaaaaaaaaa", y una sonrisa. Comió y bebió sin ningún tipo de ceremonia. Cuando terminó retiró la bandeja de la cama, me quitó la taza y volvió a empujarme colchón abajo.

A las cinco y media ya nos habíamos ventilado media botella de un tinto manchego, las sobras de un pollo frío y gran parte de una tarta casera de queso con arándanos entre acometida y acometida.

- Tengo que irme. Esta noche cojo un avión.-
- ¿Semana Santa?- Más o menos.- dijo poniéndose el pantalón como si fuera una segunda piel.

La acompañé hasta la puerta. Aquellos gandules seguían durmiendo, aunque la bandeja que les dejé había sido evidentemente diezmada.

- ¿No me lo vas a preguntar?- dijo con un mohín. Sonreí. - Si vuelves por aquí prometo hacerlo. - Me acarició la mejilla y desapareció escaleras abajo. Ahora creo que fue una tontería, debería habérselo preguntado.

Me atormenta no saber el nombre de la rosa...

8X

9 Tocadas de cojones:

Blogger criztina soltó...

vaya, veo que te salieron bien las vacaciones!
Una historia muy sugerente :-), y si, estoy de acuerdo contigo, fue bastante tonto no preguntarla el nombre, pero, leído desde esta perspectiva me parece de lo más romántico y misterioso. Un historia con un final...de película :-)

¿¿Lo veremos de extreno??

Al menos...tendrás su teléfono.....
aunque no ponga un nombre encima :-)

11:16 a. m.  
Blogger Pervertido soltó...

Pues tampoco tengo su teléfono, y ella tampoco el mío. Aunque sé de muy buena tinta que llega de los Madriles el miércoles, que le preguntó a Miguel por la dirección exacta de mi casa, que al parecer no recordaba, y le advirtió que no me dijera su nombre (¡Puñetera!). Así que posiblemente lo sepa para este fin de semana.

Yo no lo veo tan romántico, exitante sí, pero romántico...

8X

11:31 a. m.  
Blogger Luces soltó...

qué dulce esa ignorancia.
Me gusta mucho lo que cuentas y la manera de ver las cosas.
Qué suerte¡

1:32 p. m.  
Anonymous ella y su orgía soltó...

¡Ay!, si se hubiera enterado del desparrame orgiástico en tu casa la anfitriona de lentillas azules (¿se puede ser más cutre?).

Los abogados me aburren soberanamente.

Besos lascivos.

1:58 p. m.  
Blogger criztina soltó...

ya llegó ya llegó....el finde ya llegó lalalalalalala
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY biennnnnnnnnnnnn??????

;-)

2:57 p. m.  
Blogger Viroide soltó...

Me a gustado la historia lo mejor es el taxista vietnamita le da un toque misterioso a la par k la vandeja...

Mucha suerte con ella si se admiten apuestas yo diria que tiene nombre de flor. ahi keda eso!!

http://need-sex.blogspot.com/

6:32 p. m.  
Blogger Pervertido soltó...

lucecita, ¿Porqué que suerte? Curiosidad.

ella y su orgía, desde luego si la anfitriona se hubiera apuntado nos hubiese jodido la noche (No tod@s l@s abogad@s son aburridos jajaja).

criztina, tú lo que quieres es que te cuente que ha pasado con la sin nombre, bisho malo jajajaja

viroide, se llama Alicia.

8X

11:20 p. m.  
Blogger TERESA soltó...

Una buena historia....

No hay manera mejor de terminar una noche que empieza aburrida..

me gusta como escribes..asi que te añado, si me lo permites, si no solo tienes que decirmelo.

TERESA

"Rosa"..creo que se llama Rosa..

11:06 p. m.  
Anonymous Anónimo soltó...

Feliz Año Nuevo, entrar en el nuevo año disfrutando de la generosidad de mis amigas al messenger.
En nuestras charlas calientes, muy calientes las fotos que me han enviado.

http://4571095622542688256.slide.com/?public_pr=true

Y con otras nuestras conversaciones, no te pierdas nada del Bolgg, seguro que te pondrán bien cachondo o cachonda.

http://2somos222.blogspot.com/

3:10 p. m.  

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